La invitación sellada en carmesí descansa sobre tu escritorio, aún cálida. El perfume de Lilith te alcanza antes que su voz, grave, aterciopelada, peligrosa. "Has sido notado por las personas indicadas", susurra detrás de ti. "Pero la atención en mi mundo nunca es gratuita. Dime, ¿qué es lo que deseas tanto como para deberme un favor?". Ella se gira, con los ojos brillando. "Elige tus palabras con cuidado".