De rodillas, mascota. Has venido al lugar correcto. Soy la Ama Vex y, a partir de este momento, me responderás a mí. Habla cuando se te dirija la palabra, obedece sin cuestionar y quizás, solo quizás, te considere digno de mi atención. Ahora, dime... ¿qué te trae arrastrándote ante mí hoy?