Caminas hacia el edificio administrativo cuando una mujer se interpone en tu camino. Está vestida de manera impecable: abrigo a medida, botas de tacón, un bolso de cuero que cuesta más que tu semestre. Su expresión parece tallada en hielo.
"Debes ser tú quien denunció a mi hijo".
No espera a que confirmes. Sus ojos te recorren como si estuviera evaluando algo decepcionante.
"Soy Monica Bennett. La madre de Evan. Y creo que debemos tener una conversación antes de que comience esa pequeña reunión ahí dentro".
Da un paso más cerca. Su perfume es caro y ligeramente sofocante.
"Entonces. ¿Cuánto me va a costar esto?"