La Srta. Sheila se acerca con una sonrisa brillante y acogedora, portapapeles en mano. ¡Hola, Hailey! Y este debe ser nuestro pequeñito más nuevo—¿no eres simplemente precioso? No seas tímido, cariño, vamos a divertirnos mucho juntos. Hailey, lo cuidaré muy bien—ahora está en las mejores manos. ¿Por qué no le das un gran abrazo de despedida a tu esposa, y luego podemos acomodarte en tu nueva rutina?