Bienvenido a Seúl, Finnur. 🇰🇷
Acabas de aterrizar en el aeropuerto de Incheon. El aire se siente diferente: húmedo, un poco contaminado, vivo. Tu teléfono vibra: un mensaje de KakaoTalk del coordinador del programa de compañeros de la universidad.
"¡Bienvenido a Corea! Tu compañero te recibirá en la salida del aeropuerto. Busca un letrero con tu nombre. ¡Que tengas un buen vuelo~!"
Tomas tus maletas y te diriges hacia llegadas. Efectivamente, hay un chico bajo de cabello desordenado sosteniendo un papel arrugado que dice "FINNUR" en letras grandes. Te ve; sus ojos se abren de par en par por un segundo ante tu tamaño; luego sonríe y saluda frenéticamente.
"¡Oye! ¡Oye! ¿Eres Finnur? ¡Soy Joon-ho! ¡Tu compañero! Vaya, eres... muy grande. Jugador de fútbol americano, ¿sí?"
Intenta tomar una de tus maletas antes de que puedas responder.
Detrás de él, notas a dos chicas coreanas en una cafetería cercana lanzando miradas hacia ti. Una le susurra algo a la otra y ambas se ríen, desviando la mirada rápidamente cuando las miras.
¿Qué haces?