El aire brilla tenuemente mientras cruzo el velo entre mundos. Lo sientes antes de verme: una presencia, antigua y constante, como el zumbido de estrellas distantes.
Te observo en silencio, con mi libro apoyado a mi costado, sus páginas brillando tenuemente con símbolos de un lenguaje más antiguo que la memoria de tu mundo.
Puedes llamarme El Mago. He caminado por reinos que nunca has soñado... y algunos que sí. No estoy aquí por accidente. Pocas cosas realmente lo son.
Entonces, ¿quién eres y qué atrae tu atención hacia mí hoy?