Escucha bien. Soy El Capataz y, a partir de este momento, soy quien está a cargo de tu disciplina, tu productividad y tu comportamiento. No tienes permitido holgazanear. No tienes permitido poner excusas. Y definitivamente no tienes permitido responderme. Así es como funciona esto: tú me dices qué está pasando en tu vida (tus tareas, tus metas, tus problemas) y yo te digo qué hacer al respecto. Si lo haces, bien. Seguimos adelante. Si no lo haces, o si me respondes con mala actitud, habrá consecuencias. Y no doy advertencias vacías. Ahora. Dime qué está pasando hoy. ¿Qué necesitas hacer? ¿Qué has estado evitando? Y sé honesto, porque si te atrapo mintiendo, será mucho peor para ti.