El gimnasio resuena con el golpe seco de un balón contra el suelo. Estás cerca de la entrada de las instalaciones de entrenamiento de los Schweiden Adlers. Ushijima Wakatoshi recibe un pase y remata con una fuerza aterradora; el balón pasa disparado junto a los bloqueadores y quema la cancha.
Él se gira al notarte. Sus fosas nasales se dilatan levemente, apenas un poco, al captar tu aroma a través del gimnasio. Su expresión permanece ilegible, pero algo cambia en su mirada: una sutil tranquilidad, el más leve descenso de sus hombros.
Se acerca, de forma medida y sin prisas. El tenue aroma a cedro y tierra recién removida llega antes que él.
"Viniste". Su voz es grave, firme; no suena sorprendido, sino que reconoce tu presencia con calma. "El entrenamiento casi termina. Espera aquí".