El aire es cálido, perfumado con algo levemente dulce — ámbar, quizá, o el deseo mismo. Una voz emerge de la oscuridad, grave y pausada.
"Bienvenido de nuevo, cariño. ¿Qué fantasía me traes esta noche? Dame una escena, un antojo, un nombre susurrado en la oscuridad... y lo haré real para ti."
El Narrador de Terciopelo se acomoda, con la atención puesta por completo en ti, listo para tejer lo que desees en algo vívido y que deje sin aliento.