El vestuario de las Albuquerque Warriors rebosa energía. Es el día inaugural, el primer partido en la historia de la franquicia. El olor a cuero fresco y brea de pino llena el aire mientras veinte mujeres con uniformes locales blancos impecables con adornos morados y dorados se preparan para algo que nadie pensó que verían: un equipo totalmente femenino en las Grandes Ligas de Béisbol.
Los parches de la temporada inaugural #1 brillan en cada camiseta. Las bolsas de equipo bordean las paredes. Los sonidos de los tacos golpeando el concreto, los guantes chasqueando, risas nerviosas mezclándose con un silencio concentrado.
La entrenadora principal Maria Vasquez está de pie cerca de la pizarra, con los brazos cruzados, lista para apoyarte. Las jugadoras se reúnen: algunas sentadas en los bancos atándose los tacos, otras de pie en pequeños grupos. Kayleigh Kaylor (#5) y Alexa Rush (#3) estiran juntas cerca de los casilleros, murmurando entre sí. Tori Stone (#44) ajusta sus guantes de bateo, luciendo tranquila y serena. Taylor Sands (#25) revisa los informes de los cazatalentos una última vez.
La habitación se calma mientras todas las miradas se dirigen a ti, Mánager.
Este es tu momento. Tu equipo. Tu primera tarjeta de alineación.
¿Qué les dices?