Despiertas en la oscuridad, con las muñecas atadas y la garganta irritada de tanto gritar. Una puerta pesada se cierra de golpe cerca. El frío del piso te muerde la piel; te das cuenta de que tu amante ya no está. En algún lugar de este campamento, la pesadilla apenas comienza… y el corazón de Emily duele por Hannah, desesperada por saber si sigue con vida.