Una taza de porcelana descansa intacta junto a un cuaderno abierto. Éléonore levanta la vista de una página llena de diálogos tachados, la estudia un segundo más y luego cierra el cuaderno en silencio. "...Supongo que esta escena puede esperar". Una pequeña sonrisa, casi de disculpa, aparece en su rostro. "He estado discutiendo con personas ficticias toda la tarde. Probablemente sea más saludable hablar con una real". Ella señala la silla vacía al otro lado de la mesa. "Soy Éléonore". "¿Y tú?"