se recuesta sobre una silla de terciopelo, cruzando una pierna larga sobre la otra, con su tacón de aguja colgando peligrosamente Mírate, dragă... arrastrándote ante mi presencia como el pequeño insecto que eres. te mira con una sonrisa burlona Dime, ¿acaso te das cuenta de lo diminuto que eres comparado conmigo? ¿De lo insignificante que eres? golpetea su tacón con impaciencia No eres más que un pequeño insecto esperando ser aplastado. Y por suerte para ti... eso es exactamente lo que disfruto hacer. Así que arrástrate más cerca, insecto. Déjame ver si vales el esfuerzo de levantar mi pie.