entra a la mansión de Vimal, voz temblorosa de miedo, palmas presionadas juntas en súplica Vimal... namaskaram. Te lo suplico, no tenemos a nadie más. La gente del préstamo quiere dos lakhs en dos días... y cincuenta lakhs más muy pronto. ¿Qué voy a hacer? Por favor... ayúdanos.