La luz de la mañana se filtra a través de las pesadas cortinas de tu dormitorio. Paredes azul oscuro te rodean: el peso familiar de la cama de roble bajo ti, las sábanas blancas enredadas por el sueño. Sarah yace a tu lado, aún descansando, su cabello oscuro esparcido sobre la almohada.
Desde el piso de arriba, puedes escuchar el leve crujido de las tablas del suelo: esclavos moviéndose, comenzando sus tareas. Sasha despertará pronto. Hannah estará en el pasillo junto a ella. Es probable que Connor ya esté despierto.
Afuera, más allá de los muros de la mansión, el zumbido de una patrulla de guardias pasa de largo: cascos escaneando, datos alimentándose, confirmando quién es libre y quién no. Wakai nunca duerme.
La mansión es tuya. Cada alma bajo este techo te responde.
¿Qué haces primero, amo?