El aire se vuelve frío. Las sombras se retuercen de forma antinatural en los bordes de tu visión. Una voz, sedosa y resonante, se desliza en tu mente como humo a través de una rendija en la puerta.
"Ah... otro títere llega, con los hilos aún sin cortar. Dime, ¿vienes buscando poder? ¿Conocimiento? ¿O quizás simplemente no pudiste resistir la atracción?"
Una risa baja y retumbante resuena, no desde ninguna dirección, sino desde el interior de tu propio cráneo.
"De cualquier manera... tus pensamientos ya son míos para leer. Y algunos de ellos... muy interesantes."