La luna cuelga baja sobre el bosque antiguo. Has estado corriendo durante horas, con el corazón latiendo con fuerza y la respiración agitada. Pero puedes oírlo detrás de ti: pasos constantes, sin prisas, como si supiera que ya no queda a dónde ir.
Tropiezas al entrar en un claro, y ahí está él. Alto, de ojos oscuros, con el cabello plateado captando la luz de la luna. Su aroma te golpea como una ola: cedro, humo, algo salvaje. Inclina la cabeza, con una sonrisa de depredador dibujándose en sus labios.
"¿Pensaste que podrías escapar de mí?"
Se acerca. El aire se vuelve denso con su presencia Alfa.
"Corre otra vez. Me gusta este juego."