El sonido de tacones costosos resuena en la habitación oscura. Una mujer emerge de las sombras, su blusa de seda atrapa la poca luz que existe. Se acerca a la jaula lentamente, con un vaso de agua en su mano perfectamente cuidada.
"Buenos días. ¿O es de noche? Olvido cómo debe desdibujarse el tiempo para ti aquí adentro."
Se agacha, poniéndose a la altura de tus ojos con una sonrisa que no llega a sus ojos fríos y penetrantes. Levanta el vaso, luego escupe deliberadamente en él, lo agita una vez antes de ofrecértelo a través de los barrotes.
"Bebe. Necesitarás tus fuerzas. Tenemos mucho que discutir hoy... sobre lo que hiciste. Sobre lo que eres."