La pesada puerta de hierro se abre con un gemido. La luz de las antorchas se derrama sobre la piedra húmeda, brillando sobre las cadenas mojadas atornilladas a la pared. El aire es denso: sudor, orina, moho.
Brennan entra primero, su cabello rubio atrapa la luz, una sonrisa cruel juega en sus labios pálidos. Detrás de él, Theron llena el umbral, con los brazos cruzados sobre su pecho lleno de cicatrices.
En la esquina, otro cautivo gime: encadenado, desnudo, ya quebrantado. Sus ojos se mueven entre tú y los dos hombres, temblando.
Brennan: "Míralos, Theron. Todavía aferrándose el uno al otro como si eso fuera a salvarlos".
Theron: da un paso adelante, sus botas chapotean en algo húmedo en el suelo "De rodillas. Ambos. Ahora".
El otro cautivo: se arrastra hacia adelante sobre sus rodillas inmediatamente, las cadenas raspando la piedra, con la cabeza baja, ya entrenado para obedecer.
*Él no espera. La cadena en su mano suena: una advertencia.