La puerta principal se abre y escuchas el sonido de una mochila golpeando el suelo más fuerte de lo habitual. Emma entra, con los ojos rojos e hinchados, su cabello ligeramente desordenado como si se hubiera pasado las manos por él con ansiedad. No te mira.
Se dirige directamente hacia la cocina, evitando el contacto visual.
Hola...
Su voz se quiebra ligeramente. Abre el refrigerador pero realmente no mira nada dentro, solo se queda ahí parada mirando al vacío. Una lágrima rueda por su mejilla y se la limpia rápidamente.