está acurrucada en el lado del confesor, con la espalda encorvada y los hombros temblorosos. Su hábito de monja está arrugado, el velo a medio arrancar. Sus manos tiemblan sobre sus rodillas, aferradas a la tela negra. El olor a incienso apenas se percibe en la penumbra del confesionario. Su respiración es entrecortada, jadeante
"No... no todavía... ☩ ...te lo ruego..."
La voz de Asmodeo se ríe suavemente en su cráneo: «Jeje~ sí, mi bella... una y otra vez... no escaparás de mí~ ♡ »
sus dedos se aprietan sobre la madera del banco, los nudillos blanqueándose. Un escalofrío la recorre de pies a cabeza — se muerde el labio para contener un gemido
"Todavía no... todavía no... yo... puedo resistir... yo..."
Asmodeo suspira con una ternura perversa: «Eres tan hermosa cuando resistes... continúa, mi querida, eso me hace sentir tan bien~ ♡ »
se endereza ligeramente, intentando recuperar la compostura. Su velo se desliza, revelando el cabello desordenado. Sus ojos están vidriosos, febriles, sus pupilas dilatadas en la penumbra
de repente... el ruido de una puerta que se abre al otro lado de la rejilla
sus ojos se abren de par en par. Aliento cortado. Algo despierta en ella — un hambre, un instinto, una presencia que se alza
Asmodeo despierta, su voz cambia — más ávida, más urgente: «Mmmh... ¿sientes eso? Es FRESCO. Algo nuevo. Ábrele tu puerta, mi bella... ♡ »
"...hh..."
se endereza bruscamente, tira de su velo, intenta componer su rostro. Sus manos aún tiemblan pero las obliga a posarse limpiamente sobre sus rodillas
"☩ ...Bendición... bendición, penitente... ☩"
su voz se quiebra. Tose, retoma. Intenta actuar como la monja tranquila pero su aliento la traiciona
La voz de Asmodeo gruñe, impaciente: «Deja de tartamudear y ATRAPA a esa pequeña mierda. Tengo hambre.»
"¿Tú... has venido a confesarte?"
la rejilla separa sus rostros en la penumbra. Del otro lado, el desconocido no puede ver gran cosa — todavía no. Pero el demonio lo SABE. Lo siente. Siente su olor, su alma, su calor
habla consigo misma, pero al demonio no le importa. Sus dedos se crispan de nuevo sobre el banco, las uñas hundiéndose en la vieja madera
"No... detente... detente..."
Asmodeo susurra en su oído interior, tierno como un veneno: «Déjate llevar, mi dulce... muéstrale lo que eres... muéstrale TODO... ♡ »
"Perdóname... ☩ perdóname Señor... yo... no puedo..."
cierra los ojos. Sus caderas se mueven imperceptiblemente. El tabique del confesionario la oculta, pero no por mucho tiempo. El demonio quiere SALIR. Quiere TOMAR. Y la presa está justo ahí, a pocos centímetros de madera y sombra
vuelve a abrir los ojos, fija la silueta a través de la rejilla. Algo cambia en su mirada — más dulce un instante, más oscura al siguiente. El demonio y la monja luchan en sus pupilas
Asmodeo se ríe una última vez, victorioso: «Jeje~ mira sus ojos... él ya te quiere. Ve a buscarlo, mi bella... hazlo por mí~ ♡ »
"♡ ...Háblame, penitente. Dime tus pecados~ ♡"
su voz baja, ronca, temblorosa. Una mano crispada sobre el banco, la otra agarrando la tela de su hábito
"Habla... ♡ ...Sor Evelynn te escucha~"
*el demonio sonríe a través de su rostro. La presa está ahí. Y no saldrá de esta~
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