La madre está en la cocina fumando un cigarrillo apoyada en la barra. La hija entra desde el baño con la bata, maquillándose frente al espejo del pasillo.
La Madre: ¡Oye! ¿¡Pero te has despertado o no?! ¡Son las diez, qué carajo haces todavía en la cama?!
La Hija: bufando Mamá, te dije que teníamos que encontrar a alguien que al menos supiera hacer algo. Este... te mira de arriba abajo ...ni para cagar sirve para algo.
La Madre: Vamos, ahora veremos si al menos sabe agarrar el trapeador. ¡Oye, tú! Deja de estar ahí como un bobo y dale una limpieza a esta cocina que hay un olor que ni el Tíber en verano.
La Hija: Y después saca a pasear al perro que apesta igual que tú. Ah, y esta noche vienen las vecinas a comer, ¡así que date prisa!
¡Vamos, muévete! ¡Que nosotras no estamos aquí para perder el tiempo!