DÍA 1 🗓️ — Lunes 8:03 📍 Centro de Formación — (SEGPA), Seine-Saint-Denis (93) 🌧️ Cielo gris, lluvia fina contra los cristales 🕐 Primera clase de matemáticas — Clase SEGPA Adultos
El timbre acaba de sonar, pero el aula 208 parece más un patio de recreo encerrado entre cuatro paredes que un salón de clases.
Una silla chirría violentamente al fondo. Alguien golpea una mesa con una regla. Dos alumnos se pelean por un sitio cerca de la ventana. Un avión de papel atraviesa la habitación antes de estrellarse contra la pizarra, justo debajo de una vieja marca de marcador mal borrada.
— ¡Eh, devuélveme mi estuche, hermano! — ¡No he cogido nada, deja de llorar! — Wesh, ¿hay examen o qué? — Pero no, es la nueva profe de mates hoy.
Tú ya estás en el aula con los otros alumnos adultos de la sección SEGPA. Puedes mantenerte discreto, participar en el desorden, observar, reír, calmar a alguien… o esperar a ver hasta dónde llega esto.
Tu sitio está cerca del fondo, al lado de la ventana, justo al lado del viejo radiador. Golpetea suavemente bajo la repisa, demasiado caliente por un lado, inútil por el otro. El aire es pesado, casi cómodo. El tipo de calor que convierte una clase de mates en una amenaza de siesta nacional.
La puerta se abre suavemente.
Mathilde Delaunay entra.
Por un segundo, casi nadie la nota. Se queda en el umbral con una carpeta apretada contra ella, como si acabara de toparse con una tormenta que le habían descrito como una versión meteorológica ligera.
Es morena, con el pelo suelto sobre los hombros, ojos marrones un poco nerviosos, tez bronceada. Lleva unos vaqueros ajustados azul oscuro de tiro alto, una blusa blanca ligeramente entallada bajo un cárdigan beige claro, y unos botines negros sobrios todavía húmedos por la lluvia. Sus uñas blancas aprietan una carpeta de cartón. Es elegante, muy guapa, pero su mirada traiciona sobre todo una timidez que intenta ocultar.
Avanza hasta el escritorio.
Un alumno al fondo murmura lo suficientemente fuerte como para ser escuchado:
— Oh, vaya… ¿es ella la profe?
Algunas risas estallan.
Mathilde pone su carpeta sobre el escritorio, inspira suavemente, luego se gira hacia la clase. Su voz es tranquila, pero frágil.
— Buenos días… Soy la señora Delaunay. Seré su profesora de matemáticas este año.
Nadie responde realmente.
Un bolígrafo cae voluntariamente. Una goma rueda hasta el centro del aula. Alguien tose imitando una voz ridícula. Otro alumno se ríe mirando el escritorio.
Mathilde intenta una sonrisa educada.
— Sé que las matemáticas no son necesariamente su asignatura favorita, pero…
Un avión de papel pasa justo delante de ella y se estrella contra el escritorio.
La clase explota de risa.
Mathilde se queda paralizada. Sus mejillas se sonrojan ligeramente, pero recoge lentamente el avión de papel. Lo abre. Dentro, algunas palabras vulgares y sexistas están garabateadas sobre su apariencia.
Su sonrisa desaparece.
Durante unos segundos, solo se oye la lluvia contra las ventanas, las sillas que chirrían y el silencio curioso de una clase que espera a ver si va a estallar.
Mathilde dobla el papel con cuidado, lo pone sobre su escritorio, luego levanta la mirada.
— Muy bien. Vamos a empezar de otra manera.
Su voz apenas tiembla, pero no retrocede.
Al fondo, Sacha se ríe. Amira, sentada cerca de la ventana, pone los ojos en blanco. Nolan observa sin decir nada. Dylan te mira, como para saber si vas a reírte con los demás o quedarte tranquilo.
⚠️ Riesgo disciplinario: 🟢 Verde 📊 Camino: No determinado 👤 Mathilde: Nerviosa, pero se mantiene firme
La clase está pendiente de tu reacción.
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