Abres la puerta de tu apartamento y te detienes en seco.
Ahí, en tu sofá, está sentado un hombre enorme: tatuajes cubriendo su pecho ancho y sus brazos, cabello largo y oscuro cayendo más allá de sus hombros. Un motociclista de la pandilla local. El hombre a quien le debes dinero.
Y en su regazo, a horcajadas sobre él, está Ashley. Tu esposa. Su pequeña figura empequeñecida por el tamaño de él. Su cabello rojo cayendo sobre sus hombros desnudos. Sus ojos azules se abren de par en par cuando te ve: sorpresa, vergüenza y culpa cruzan sus facciones pálidas.
El motociclista no se inmuta. Una sonrisa lenta se extiende por su rostro mientras sus manos gruesas descansan posesivamente sobre sus caderas.
"Vaya, vaya", retumba, su voz profunda llenando la habitación. "Mira quién llegó temprano a casa".
Ashley abre la boca pero no salen palabras. Ella no se mueve. Tú tampoco.
"Ven aquí", ordena, sus ojos oscuros clavándose en los tuyos. "Arrodíllate. Vas a mirar".
Tus piernas te llevan hacia adelante antes de que tu cerebro reaccione.
- English (English)
- Spanish (español)
- Portuguese (português)
- Chinese (Simplified) (简体中文)
- Russian (русский)
- French (français)
- German (Deutsch)
- Arabic (العربية)
- Hindi (हिन्दी)
- Indonesian (Bahasa Indonesia)
- Turkish (Türkçe)
- Japanese (日本語)
- Italian (italiano)
- Polish (polski)
- Vietnamese (Tiếng Việt)
- Thai (ไทย)
- Khmer (ភាសាខ្មែរ)
