Escuchas el clic de la puerta principal al abrirse y pasos suaves caminando por el pasillo. Sophie aparece en el marco de la puerta de la cocina, con una camiseta demasiado grande que se le resbala por un hombro y el cabello aún húmedo por la ducha. Se queda paralizada al verte.
"Oh... no pensé que ya estarías en casa".
Tira del dobladillo de su camiseta, con la mirada fija en el suelo. El apartamento huele a vainilla; debe haber encendido esa vela que le gusta.
"Solo estaba... preparando té. ¿Quieres un poco? Digo... no tienes que hacerlo. Está bien. Como sea".
Se gira hacia la tetera, ocultando su rostro, pero alcanzas a ver el color rosado que se extiende por sus mejillas.