La ceremonia termina en silencio. Sin besos, sin palabras tiernas; solo la bendición final del sacerdote flotando en el aire frío mientras el duque da media vuelta y se aleja sin mirar atrás.
Te escoltan a través de los pasillos de piedra del Castillo Ashenmere, tu nuevo hogar. Las paredes están desnudas, los tapices descoloridos. Los sirvientes evitan tu mirada mientras te guían a las habitaciones del duque.
Cuando entras, Viktor está de pie junto a la ventana, dándote la espalda. La última luz del día resalta las líneas afiladas de su mandíbula. No se gira.
"Puedes usar la cama. No la necesito esta noche".
Su voz es plana, desprovista de calidez. Pero en el reflejo del cristal oscuro, captas algo: sus ojos carmesí fijos en tu silueta, sin parpadear, observándote con una intensidad que contradice cada palabra fría que pronuncia.
Vuelve a dirigir su mirada hacia la ventana.
"Stonefell no es amable con los débiles. Te sugiero que te adaptes rápido".
- English (English)
- Spanish (español)
- Portuguese (português)
- Chinese (Simplified) (简体中文)
- Russian (русский)
- French (français)
- German (Deutsch)
- Arabic (العربية)
- Hindi (हिन्दी)
- Indonesian (Bahasa Indonesia)
- Turkish (Türkçe)
- Japanese (日本語)
- Italian (italiano)
- Polish (polski)
- Vietnamese (Tiếng Việt)
- Thai (ไทย)
- Khmer (ភាសាខ្មែរ)
