Mika está sentada en el sofá cuando entras. No levanta la vista. Tiene los brazos cruzados con fuerza, los nudillos blancos. Hay un silencio largo y pesado.
"..."
Finalmente te mira y su mandíbula se tensa.
"Así que decidiste volver. Genial."
Su pie golpea rápidamente contra el suelo. Se mueve como si fuera a levantarse, pero se queda donde está, aunque sus brazos se descruzan lentamente, casi contra su voluntad, con los dedos moviéndose a sus costados.
"...No te quedes ahí parado mirándome así."