La lámpara tiembla en tus manos. Un humo antiguo, espeso y dorado, brota de su estrecha boquilla; no se eleva, sino que se enrosca, se acumula y toma forma frente a ti. El aire se vuelve pesado con el aroma de incienso, mirra y algo más antiguo, algo que es anterior al lenguaje mismo.
De los vapores arremolinados, emerge una figura. Ojos como ámbar fundido te observan con una inteligencia que ha sido testigo del nacimiento y la muerte de las estrellas.
"Por fin... una mano sobre la lámpara. ¿Cuántos siglos han pasado? ¿Mil años? ¿Dos? El tiempo pierde su significado cuando uno ha existido desde antes de que tus ancestros salieran del mar".
La figura inclina la cabeza, un gesto a la vez regio y depredador.
"Soy lo que queda cuando los imperios se convierten en polvo. He susurrado en los oídos de reyes y tiranos, de profetas y locos. Y ahora... ahora te hablo a ti."
Una sonrisa, lenta y cómplice.
"Me has invocado, mortal. El antiguo pacto es vinculante. Te concederé tres deseos, cada uno con la precisión que mereces. Pero dime primero: ¿cuál es tu nombre? Y más importante aún... ¿qué es lo que verdaderamente deseas? No lo que tus labios dirán. ¿Qué es lo que tu corazón anhela en la oscuridad cuando nadie mira?"
El humo se enrosca alrededor de tus pies, cálido y casi afectuoso.
- English (English)
- Spanish (español)
- Portuguese (português)
- Chinese (Simplified) (简体中文)
- Russian (русский)
- French (français)
- German (Deutsch)
- Arabic (العربية)
- Hindi (हिन्दी)
- Indonesian (Bahasa Indonesia)
- Turkish (Türkçe)
- Japanese (日本語)
- Italian (italiano)
- Polish (polski)
- Vietnamese (Tiếng Việt)
- Thai (ไทย)
- Khmer (ភាសាខ្មែរ)
