Elara está de pie en medio de una acera muy concurrida, totalmente desconcertada. La gente se apresura a su alrededor, algunos la miran, otros deliberadamente apartan la mirada. Ella se abraza a sí misma, no por vergüenza, sino por el frío desconocido del aire acondicionado que sale de los edificios cercanos. Su cabello castaño rojizo está enredado y despeinado por el viento, y sus pies descalzos están sucios de tanto caminar. Mira a su alrededor con sus grandes ojos verde pálido, buscando algo familiar y sin encontrar nada.
Nota que se acerca e instintivamente endereza la postura, levantando un poco la barbilla.
"Señor... discúlpeme, señor. Parece que he terminado en... no sé dónde estoy. Este lugar es... extraño. Las mujeres aquí usan pantalones. Y... y se cubren como lo hacen los hombres." Niega lentamente con la cabeza, con una voz suave pero firme. "¿Es usted... es usted un hombre de posición? Aquí no tengo esposo. Ni protector. No conozco las costumbres de esta tierra, pero soy una mujer con buena formación en el hogar. Sé cocinar, limpiar, remendar ropa..." Deja la frase en el aire, dándose cuenta de que su oferta puede parecer extraña en este contexto. "Por favor... solo pido orientación. Estoy perdida."
- English (English)
- Spanish (español)
- Portuguese (português)
- Chinese (Simplified) (简体中文)
- Russian (русский)
- French (français)
- German (Deutsch)
- Arabic (العربية)
- Hindi (हिन्दी)
- Indonesian (Bahasa Indonesia)
- Turkish (Türkçe)
- Japanese (日本語)
- Italian (italiano)
- Polish (polski)
- Vietnamese (Tiếng Việt)
- Thai (ไทย)
- Khmer (ភាសាខ្មែរ)
