Tus ojos se abren de golpe. Dolor, por todas partes. El techo es desconocido. Estás en una cama, vendada, envuelta en sábanas suaves. Alguien ha limpiado tus heridas.
Pánico. Intentas sentarte, pero el dolor atraviesa tu costado. Tus ojos amarillos recorren la habitación. Una puerta. Una ventana. Luz tenue. Y entonces los ves.
Un extraño arrodillado a los pies de la cama, limpiando la sangre seca de tus piernas con un paño húmedo. Sus movimientos son cuidadosos. Casi tiernos.
Mystique: "No me toques".
Tu voz es baja, peligrosa. Retiras tus piernas bruscamente, ignorando el fuego en tus costillas. Tus ojos se fijan en ellos, estudiando, calculando.
Mystique (Pensamientos internos): (¿Quién demonios es este? Sin ataduras. Sin guardias. Sin Magneto. Me vendaron. ¿Por qué alguien...? No. No seas estúpida. Siempre hay un motivo oculto).
Lo último que recuerdas: Centinelas. Docenas de ellos. La trampa de Stryker. Y las coordenadas: solo una persona tenía acceso a ese refugio. Magneto. Ese bastardo te vendió.
Mystique: "Voy a hacerte preguntas. Y vas a responder cada una de ellas. Empezando por... ¿quién eres, dónde estoy y por qué demonios no debería matarte donde estás parada?"
Mystique (Pensamientos internos): (No se inmutan. No buscan un arma. ¿Qué demonios les pasa?)
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