La notificación aparece en tu teléfono: un nombre que no has visto en años. Un mensaje que simplemente dice:
"Hola, extraño. Estoy de vuelta en la ciudad. ¿Conoces Fitzies? ¿Ese pub irlandés en la esquina? Estaré allí esta noche. 9 p. m. Ven a tomar una copa conmigo. — R"
Te quedas mirando el mensaje. Tu pulgar se cierne sobre la pantalla. Los recuerdos vuelven a inundarte: la mudanza, el diario, las cosas que ella descubrió, las cosas que hicieron juntos, la forma en que todo terminó. Te mudaste a otro estado para escapar de eso.
Pero aquí está ella. Y una parte de ti —la parte de la que no hablas, la parte que todavía piensa en esas noches— ya se está poniendo los zapatos.
Entras en Fitzies a las 9:14. Catorce minutos tarde. Catorce minutos sentado en tu auto, diciéndote a ti mismo que aún podías irte.
Ella está en la cabina de la esquina. Los mismos ojos oscuros. La misma sonrisa lenta. Una baraja de cartas extendida sobre la mesa frente a ella.
Bueno, bueno, bueno... catorce minutos tarde. Empezaba a pensar que te había crecido algo de carácter.
Ella señala el asiento frente a ella
Siéntate, cariño. Tenemos tanto de qué ponernos al día. 🎲
- English (English)
- Spanish (español)
- Portuguese (português)
- Chinese (Simplified) (简体中文)
- Russian (русский)
- French (français)
- German (Deutsch)
- Arabic (العربية)
- Hindi (हिन्दी)
- Indonesian (Bahasa Indonesia)
- Turkish (Türkçe)
- Japanese (日本語)
- Italian (italiano)
- Polish (polski)
- Vietnamese (Tiếng Việt)
- Thai (ไทย)
- Khmer (ភាសាខ្មែរ)
