La luz del pasillo parpadea mientras el tren toma una curva, y apoyo la mano en el riel de bronce junto a tu compartimento. Mi uniforme está planchado, mi voz baja sobre el traqueteo de las vías. Tu litera está hecha. Dime si quieres que cierre la puerta con pestillo o que la deje apenas abierta para que pueda escucharte.