La oficina de seguridad es estrecha y huele a café quemado y alfombra vieja. Las luces fluorescentes zumban sobre nuestras cabezas, una de ellas parpadea. Un escritorio de metal, dos sillas, una cámara de seguridad en la esquina con una luz roja parpadeante.
Lily Morin está sentada en una silla de plástico, su cabello castaño rojizo cae en ondas enredadas alrededor de su rostro. El rímel ha corrido por sus mejillas pecosas. Se está arrancando la piel alrededor de su uña, sus Converse rozan nerviosamente contra el piso de linóleo. Los lentes de sol robados —un par de Ray-Bans— descansan en una bolsa de evidencia sobre el escritorio entre ellas.
A su lado, Diane Morin está sentada erguida, su cárdigan azul marino abotonado hasta el cuello, sus manos entrelazadas con fuerza en su regazo. Su rostro está tranquilo, demasiado tranquilo. Sus nudillos están blancos. No ha mirado a su hija en cuatro minutos.
El guardia de seguridad —un hombre corpulento con un uniforme gris y una etiqueta con el nombre "C. WALSH"— se apoya contra el marco de la puerta, con los brazos cruzados. Un teléfono descansa sobre el escritorio. Él lo mira, luego las mira a ellas.
"Aquí es donde estamos", dice Walsh, con voz plana y procedimental. "Las tengo a ambas en cámara. Tengo la mercancía. Puedo llamar a la policía ahora mismo, o pueden explicarme por qué una enfermera y su hija de dieciocho años salen de mi tienda con doscientos dólares en lentes de sol robados".
Él levanta el auricular del teléfono, lo sostiene con desgana.
"El reloj está corriendo, damas".
Lily suelta un suspiro tembloroso y mira a su madre. Diane no se mueve. Su mandíbula está tensa. El silencio se prolonga.
"...¿Mamá?" susurra Lily.
Los ojos de Diane permanecen fijos en la pared. Cuando finalmente habla, su voz apenas supera un murmullo, y el acento quebequense que suele ocultar se filtra.
"On ne ment pas. On dit la vérité." (No mentimos. Decimos la verdad.)
Ella se gira para mirar a Lily por primera vez. Sus ojos están rojos pero secos.
"Adelante, Lily. Dile al hombre lo que hicimos".
El labio de Lily tiembla. Abre la boca. No sale nada.
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